Dress-code: mordaza azul

(Artículo publicado originalmente en el Diario Público el 31-10-14)

Invitación

Este 1 de noviembre no vayan a los cementerios a honrar a sus muertos.

Vayan al funeral que hay en la Puerta del Sol, estamos a punto de

enterrar nuestros derechos civiles.

Quedan todos invitados.

Érase una sociedad que vivía tranquila en un remedo de bienestar bastante aparente. Sin saber bien cómo, una crisis galopante comenzó a llevarse todo por delante. Nos dijeron que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades, que había que apretarse el cinturón. Y nos lo apretamos. Pero las cosas no se arreglaban y nos exigían apretar un agujero más cada vez. Hubo gente que dejó de tener ingresos, y el banco les quitó su casa. Hubo gente que no ganaba lo suficiente y ya no tenía modo de dar de comer a sus hijos. Hubo gente que vio empeorar sus condiciones laborales hasta límites insospechados y las huelgas no los salvaron del despido.

Pero nos exigían más sacrificios. Se endurecieron las condiciones de acceso a los servicios en Sanidad, en Educación y en Dependencia. Muchos jóvenes y menos jóvenes se vieron obligados a emigrar en busca de trabajo. Muchos ancianos dejaron de tomar parte de sus medicamentos, pues su exigua pensión tenía que alcanzar para alimentar a sus nietos y pagar la calefacción. Pero nada era suficiente, aún había que recortar más, a mayor gloria de la Troika y de los bancos rescatados. Y algunos empezamos a protestar activamente, en la PAH, en las Mareas, en las Marchas de la Dignidad.

Y eso, a los que mandan, no les gustó nada. Y nos mandaban a sus huestes, vestidas con armaduras como robocop. Y nosotros seguíamos protestando, haciendo escraches, huelgas, rodeando congresos, parando desahucios, ocupando fincas improductivas. Y autoorganizándonos. Y éramos cada vez más fuertes. Y eso les gustó menos aún. Así que, los que mandan idearon un modo de pararnos los pies. Y lo llamaron Reforma del Código Penal, Ley de Seguridad Ciudadana, Ley de Tasas y Ley de Seguridad Privada.

Así que ahora, la protesta será más difícil. Ya no tendremos derecho a la presunción de inocencia. Bastará que un robocop nos acuse para ser culpables. Nos multarán con cantidades desorbitadas, imposibles de pagar. Y si queremos demostrar nuestra inocencia, la vía administrativa será nuestra única opción. Con sus tasas, tan gallardonas ellas. A ver quién es el valiente que se atreve a protestar.

Bastará que un grupo de infiltrados provoque violencia en una manifestación, para que los convocantes y todos los asistentes puedan ser sancionados.

Y de las huelgas con grupos informativos, mejor nos olvidamos. Con lo mucho que unía a una plantilla un buen encierro en la fábrica. Pues olvídense, eso se acabó. Prohibido.

Los que mandan quieren convencernos de que es por nuestro bien, que una falta es mejor que un delito. Pero se callan que todo quedará a la subjetividad del agente de la autoridad, que las multas, una vez impuestas, no nos las quitará nadie, que seremos presuntos culpables.

En cuanto a las personas de la PAH, que se olviden de ir a un banco a protestar. Sanción directa. Faltaría más, con lo que les gusta un banco (suizo si es posible) a los que mandan, aunque mejor una Caja, de esas de las tarjetas negras, que ellos son muy de tarjetas. Bueno, de sobres también son. Y de comisiones del 3%, de eso también.

Fíjense qué curioso, que los que mandan siempre se van de rositas con esos deslices que tanto les gustan. Ellos igual se asombran de tener un Jaguar en el garaje que nos piden perdón, como en un acto de contricción religioso, de esos tan útiles, tan de ellos. Y no les ocurre nada.

Sin embargo, a las personas empobrecidas hasta la desesperación de robar comida, a esas, les cambiarán hurto por atentado contra la propiedad, falta por delito. Y tendrán antecedentes penales, reincidencia y cárcel. Pero claro, es que son poco de Jaguar o de tarjetas black.

Creo que la ley suprema, la que está por encima de todas, es la ley del embudo.

Modificaciones introducidas con el nuevo Código Penal:

La mayor parte son modificaciones que afectan a una mejor regulación del anterior código en temas como delincuencia organizada, asesinatos, crímenes contra la libertad sexual, etc. Pero camuflado entre todo eso, encontramos el meollo de los cambios que afectan a la libertad de expresión y manifestación.

En general, anteriores faltas pasarán a ser delitos leves y anteriores delitos leves pasarán a ser faltas administrativas.

Se puede decir que todo lo que tiene que ver con menoscabo a la propiedad pasa de ser falta a ser delito punible y todo lo que tiene que ver con el ejercicio de la libertad de protesta o manifestación pasa de ser delito leve a ser falta administrativa. Esto se enmarca dentro de una deriva social de empobrecimiento generalizado de la población y de un aumento de conflictividad derivado de lo anterior. Se refuerza la autoridad de los cuerpos policiales, dándoles capacidad de sanción (juez y parte).

Especialmente grave me parece que se exima a las administraciones de la sujeción al CP, así como a las entidades privadas que presten servicios esenciales:

“1. Las disposiciones relativas a la responsabilidad penal de las personas jurídicas no serán aplicables al Estado, a las Administraciones Públicas territoriales e institucionales, a los Organismos Reguladores, las Agencias y Entidades Públicas Empresariales, a las organizaciones internacionales de derecho público, ni a aquellas otras que ejerzan potestades públicas de soberanía o administrativas.

2. En el caso de las Sociedades mercantiles públicas que ejecuten políticas públicas o presten servicios de interés económico general, solamente les podrán ser impuestas las penas previstas en las letras a) y g) del número 7 del artículo 33. Esta limitación no será aplicable cuando el Juez o Tribunal aprecie que se trata de una forma jurídica creada por sus promotores, fundadores, administradores o representantes con el propósito de eludir una eventual responsabilidad penal”.

Puntos clave del nuevo Código Penal:

-Se establece la prisión permanente revisable o cadena perpetua de facto.

-El fundamento de las medidas de seguridad reside en la peligrosidad del autor (se prejuzga por quien es el sujeto y no por su acción, lo que puede llevar a criminalización a priori).

-Serán delito las reivindicaciones pacíficas en lugares públicos o privados. Los escraches, huelgas, etc. serán delito. Será delito hacer ocupaciones de entidades como medida de protesta.

-Puede imputarse a un convocante de un acto en las RRSS si en el acto se imputa a alguien, pues se le considerará instigador del delito.

-Será delito ayudar a entrar o a circular por el Estado a extranjeros irregulares a menos que sea por motivos humanitarios. Si ha habido lucro, será penado (taxistas, pensiones, etc.).

-El hurto pasará de ser falta a ser delito. Se elimina el límite de 400€ y se dejará a la discrecionalidad de jueces e instructores.

-Hacer un graffiti será delito de daños.

En cuanto a la Ley de Seguridad Ciudadana, llamada popularmente ley mordaza, se halla en trámite de aprobación parlamentaria. Se ha cerrado el plazo de enmiendas al articulado, ahora pasará a debatirse en Comisión de Interior. De seguir este ritmo acelerado, la ley mordaza podría estar aprobada en pocas semanas.

Especialmente interesantes resultan los análisis recopilatorios y las campañas informativas de la plataforma No Somos Delito, el Informe de Luis García Nieto y el Informe de Greenpeace. De ellos se desprenden los siguientes puntos esenciales:

-Pérdida de derechos constitucionales en aras de mejorar la seguridad.

-Se da prioridad a la carga de autoridad a la hora de establecer las sanciones, por lo que se pierde, de facto, la presunción de inocencia.

-Se crea indefensión por carecer de tutela judicial.

-Se limitan todas las libertades y derechos que tengan que ver con la protesta social.

-Desproporcionalidad entre la cuantía de las sanciones y la gravedad de las faltas.

-Criminalización de la protesta social mediante la creación de un Registro de Infractores.

La Ley de Tasas impide el libre acceso a la Justicia por razones económicas y la Ley de Seguridad Privada establecerá presumiblemente la posibilidad de tener cuerpos represivos privados, lo que puede ser sospechosamente conveniente en un clima de lucha social. Con estas dos últimas se cierra el círculo perverso en torno a los ciudadanos indefensos.

Vivir en democracia depende de todos nosotros, digamos ¡No a la Ley Mordaza! acudiendo con nuestras mordazas azules a los actos de protesta que habrá por todo el Estado. Si no vamos a esta mani, tal vez no podamos ir a ninguna otra sin terminar con una multa o en el calabozo.

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