III Encuentro Neoruralio en Casa Pousadoira

Casa Pousadoira
Casa Pousadoira

III Encuentro Neoruralio en Casa Pousadoira:

Miño (A Coruña) 2-10 de noviembre de 2013

 

El movimiento neoruralio tiene varias características que lo hacen singular y atractivo. Una de ellas es la fuerza vital de sus componentes. Esa fuerza vital es lo primero que llama la atención de nuestra anfitriona, Begoña de Bernardo.

Es Begoña una mujer inteligente y luchadora, amable y muy generosa, que ha acogido en su casa a un grupito de neoruralios procedentes de distintas zonas de la península. En los días que hemos compartido en Casa Pousadoira, hemos sido como una gran familia, y Begoña un poco como la madre de todos.

Lo más importante de estos encuentros es conocer la realidad rural de distintas zonas del Estado, así como tomar contacto con gente con las mismas inquietudes, las mismas dudas y los mismos temores.

Esta semana en Casa Pousadoira nos ha mostrado una Galicia siempre hermosa y acogedora, pero también una Galicia que sufre, como todos nuestros pueblos, esta crisis que pocos saben interpretar correctamente. En este contexto, Casa Pousadoira ha experimentado un descenso en su actividad de turismo rural, pese a estar enclavada en un entorno privilegiado dentro de un país privilegiado. Ante este hecho, nuestra anfitriona y amiga, ha volcado su actividad en las tareas agrarias, huerto, gallinas, cerdos, frutales, conservas caseras y todo lo que sirva para autoconsumo y para abastecimiento del alojamiento rural. Begoña, agrónomo de formación, nunca abandonó la granja por el turismo rural, por inclinación personal y por sensatez, lo cual se ha demostrado un acierto en los tiempos que corren.

En sus comienzos, en los primeros años de los 90, el proyecto de fin de carrera de Begoña se transformó finalmente en el proyecto de vida de su familia. Lo que comenzó como un intento por convertir una explotación familiar abandonada en algo productivo que diera de comer a una unidad familiar, devino en la forma de vida de Begoña y Miguel.

Y todos estos años han demostrado que la versatilidad de una finca agrícola puede permitir adaptarse a las distintas circunstancias del entorno y de la realidad personal. La actividad agrícola y ganadera tradicional, no es si no una vuelta a lo esencial, a lo primigenio, a lo atemporal. Cuando el entorno social y económico entran en crisis, lo único que de verdad tiene valor es la tierra y la capacidad humana de trabajarla para obtener su sustento.

Podría limitarme a enumerar todo lo que hemos podido aprender en este encuentro: fabricación de estufas cohete, hilado tradicional, fabricación de mermeladas artesanales usando una pizca de ciencia… pero lo más importante de esta semana ha sido el debate constante, el intercambio de ideas y de experiencias, el análisis desde el conocimiento del mundo agrario tradicional y sus diferentes facetas.

Lejos de una visión bucólica o neoromántica de lo rural, Begoña, como ya hicieron nuestros amigos de los anteriores encuentros neoruralios, Manuel Bonilla y David Torralba, ha querido mostrarnos la realidad de un trabajo duro, sacrificado y muchas veces solitario e incomprendido. Pero frente a esos aspectos en contra, a favor tenemos factores esenciales: la posibilidad de obtener soberanía alimentaria, la ventaja de marcar los propios retos y los propios ritmos ( dentro de los marcados por el orden natural), la satisfacción de vivir lo natural y lo primordial, el placer de comer lo que se cultiva con las propias manos, los sabores de siempre, los olores maravillosos de los alimentos de calidad, la despensa en el huerto y el corral… eso no puede valorarse con el paradigma urbano.

Para quienes se pregunten que demonios puede hacerse durante una semana de encuentro en el campo, les diré que, a parte de disfrutar de la naturaleza, del clima y del entorno cultural, la riqueza del intercambio de experiencias y de ideas entre los asistentes es lo que más puede llegar a valorarse. El nivel de conocimiento científico, técnico y empírico de los asistentes pueden superar con creces a lo ofrecido por un carísimo master que nos dejaría pelados de dinero y vacíos de ilusión. Es impagable sentirse arropado por iguales, comprendido y ayudado, consolado incluso. Pues hay que saber que el camino de vuelta a lo rural desde lo urbano tiene sus escollos y sus momentos de flaqueza. Hay que estar muy convencido y ser muy fuerte para emprender un camino a contracorriente como el que nos ocupa. Pero es el único camino sensato ante un futuro cercano de crisis energética drástica y de cambio de paradigma forzoso como consecuencia. Nuestros amigos son pioneros que nos marcarán el camino a seguir, con los que podremos contar como apoyo a lo largo y ancho del Estado si nos decidimos a adoptar una forma de vida nueva y auténtica, la única que se muestra como posible en un futuro muy cercano.

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